Cuando el corazón sufre un infarto, una parte de su músculo muere. A diferencia de otros órganos del cuerpo, el corazón no puede curarse ni regenerarse por sí solo: el tejido dañado queda así para siempre. Es una limitación que la medicina conoce hace décadas y que los tratamientos disponibles hasta hoy —angioplastias, bypass, medicamentos, trasplantes— no han logrado revertir. Solo pueden frenar el deterioro o aliviar los síntomas, pero no restaurar la función perdida.
Un desarrollo argentino podría cambiar eso.
¿Qué es este hidrogel y cómo funciona?
Pilar Ferrer, licenciada en Ciencias Biológicas e investigadora del Instituto de Medicina Traslacional, Trasplante y Bioingeniería de la Universidad Favaloro, lidera el proyecto. Junto a un equipo interdisciplinario conformaron la startup Amnova Biotech, que está desarrollando una terapia regenerativa basada en un hidrogel bioactivo inyectable.
En términos simples: se trata de un gel que se inyecta directamente en la zona dañada del corazón y actúa como una especie de andamiaje biológico. Su fórmula está inspirada en las propiedades del tejido de nacimiento humano y fue diseñada para recrear señales biológicas clave que activan mecanismos naturales de reparación. No utiliza células ni componentes de origen animal.
Una vez aplicado, el hidrogel actúa en tres frentes: promueve la formación de nuevos vasos sanguíneos, modula la inflamación y estimula la reparación del tejido cardíaco. El objetivo no es controlar los síntomas, sino atacar el daño en su origen.
Resultados prometedores en animales
La tecnología fue probada en ovejas, animales cuyo sistema cardiovascular es el más parecido al humano. Los resultados mostraron una reducción del tamaño del infarto y un aumento de la formación de nuevos vasos sanguíneos y de la proliferación de células cardíacas a tan solo 28 días del tratamiento.
El hidrogel se presenta como un polvo liofilizado estéril, estable a temperatura ambiente, que puede reconstituirse rápidamente y administrarse por inyección directa en el músculo cardíaco. Esto lo hace más viable logísticamente que otras terapias regenerativas que requieren cadena de frío o manipulación celular compleja.
Por qué importa
La insuficiencia cardíaca afecta a más de 64 millones de personas en el mundo, según la World Heart Federation. En Argentina, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte. Millones de personas sobreviven a un infarto pero quedan con una función cardíaca reducida que impacta directamente en su calidad de vida, su capacidad de trabajar, de moverse, de vivir con independencia.
Ferrer presentó el proyecto en el programa START de aceleración de negocios internacional, desde la Universidad de Sant Gallen, en Suiza, lo que muestra el alcance global que ya tiene este desarrollo nacido en Argentina.
El camino para llegar a los pacientes todavía es largo: quedan por delante ensayos clínicos en humanos y aprobaciones regulatorias. Pero la dirección es clara: pasar de tratar los síntomas a reparar el daño. De la medicina paliativa a la medicina regenerativa.
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Créditos: la nota fue redactada a partir de la publicada por Analía Martoglio en el diario La Voz el 26 de abril del 2026.
Fotografía: imagen de sasint en Pixabay.
