El azúcar de las frambuesas existe en el espacio, y podría explicar el origen de la vida
Suena a ciencia ficción, pero es ciencia a secas: astrónomos detectaron un azúcar presente en las frambuesas flotando en una nube de polvo y gas interestelar, cerca del centro de la Vía Láctea. El hallazgo, publicado en la revista Nature Astronomy, podría cambiar nuestra comprensión de cómo surgió la vida en la Tierra.
¿Qué encontraron exactamente?
El azúcar en cuestión se llama eritrulosa, una molécula compuesta por cuatro átomos de carbono que se encuentra en pequeñas cantidades en frambuesas y algunas otras frutas. Curiosamente, también se usa como ingrediente en autobronceadores porque reacciona con la capa exterior de la piel produciendo un tono bronceado. Pero su aparición en el espacio interestelar tiene implicancias mucho más profundas que las cosméticas.
El equipo que realizó el descubrimiento fue liderado por astrónomos del Centro de Astrobiología de España, quienes utilizaron dos radiotelescopios —uno en el Observatorio de Yebes, al norte de Madrid, y otro en Sierra Nevada— para estudiar una nube molecular situada cerca del centro de nuestra galaxia. Identificaron la eritrulosa comparando su firma molecular en los datos de ondas de radio con el patrón conocido de la molécula medido previamente en laboratorio.
Lo interesante es que no la estaban buscando. El equipo inicialmente buscaba azúcares más simples, de tres átomos de carbono, y no encontró ninguno. La eritrulosa apareció donde no la esperaban.
Por qué importa este hallazgo
Los azúcares son moléculas fundamentales para la vida: proporcionan energía, construyen estructuras biológicas y forman parte del material genético, como el ARN y el ADN. Durante mucho tiempo, los científicos se preguntaron cómo se formaron por primera vez en la Tierra, dado que los experimentos de laboratorio muestran que no se generan fácilmente bajo las condiciones extremas que prevalecían en los primeros tiempos del planeta.
Una hipótesis que va ganando terreno es que algunos de estos compuestos llegaron del espacio. De hecho, ya se habían detectado azúcares como la ribosa y la glucosa en meteoritos primitivos y en muestras del asteroide Bennu. Pero detectarlos en el espacio interestelar —antes incluso de que se formen estrellas y planetas— refuerza esta idea de un modo mucho más contundente.
La investigadora principal del estudio, Izaskun Jiménez-Serra, lo explicó de esta manera: el descubrimiento demuestra que azúcares relativamente complejos pueden sintetizarse en el espacio interestelar antes de que nazcan las estrellas y los planetas, y que probablemente se forman a partir de moléculas más simples sobre granos de polvo cubiertos de hielo.
Los investigadores estiman que entre 500 000 y 50 millones de toneladas métricas de eritrulosa pudieron haber caído sobre la Tierra durante el llamado Bombardeo Intenso Tardío, un período que tuvo lugar hace unos 4 000 millones de años, en el que numerosos asteroides impactaron en los planetas interiores del sistema solar.
Una puerta que se abre
Hasta ahora se habían detectado más de 340 moléculas en el espacio interestelar de la Vía Láctea, pero ninguna era un azúcar. Este descubrimiento abre la posibilidad de encontrar otros, como la ribosa —componente clave del ARN— y otras moléculas vinculadas al origen de la vida.
La pregunta de cómo surgió la vida en la Tierra sigue sin una respuesta definitiva. Pero cada hallazgo como este nos acerca un poco más. Y resulta que parte de esa respuesta podría estar escrita en el espacio, en moléculas que hoy también encontramos en un puñado de frambuesas.
Créditos: esta nota fue elaborada en base a la nota escrita por Katie Hunt y publicada en la sección Tecnología de CNN en español el día 14 de julio de 2026.
Fotografía: Víctor Talashuk (Unplash).
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