Imaginá que los datos que componen tu material genético —esas millones de instrucciones que definen cómo funciona tu cuerpo— pudieran transformarse en una melodía. No como metáfora, sino literalmente. Eso es exactamente lo que hicieron investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y del grupo EKHO de la Universidad de Barcelona, en un proyecto llamado HÉLIX. Variaciones genómicas.

De la ciencia al arte, sin perder el rigor

La iniciativa, presentada en el festival Sónar+D 2026, convirtió datos genómicos y epigenéticos en composiciones musicales mediante modelos de inteligencia artificial. Detrás del proyecto están la catedrática de Música y Estética Magda Polo Pujadas y el investigador en genómica y cáncer Miquel Àngel Pujana, una combinación que ya dice mucho sobre lo que se propone hacer: tender un puente entre dos mundos que rara vez se hablan.

Lo interesante de HÉLIX no es solo que use datos científicos como materia prima musical. Es que lo hace sin traicionar la lógica interna de esos datos. El equipo desarrolló un sistema de inteligencia artificial no supervisada capaz de identificar patrones latentes en los datos biológicos y establecer correspondencias con parámetros musicales como el ritmo, la armonía, la textura o la forma. El resultado no es música aleatoria inspirada vagamente en la ciencia: es una traducción que respeta la organización y la coherencia del genoma.

¿Qué es la sonificación y por qué importa?

La sonificación de datos es la técnica que convierte información —números, patrones, estructuras— en sonido. No es nueva: la ciencia lleva experimentando durante más de cuarenta años con la transformación de datos biológicos en sonido. Pero lo que HÉLIX propone va más allá de un experimento artístico: plantea que escuchar los datos puede ser una forma genuina de conocerlos.

HÉLIX parte de la hipótesis de que los datos genómicos pueden transformarse en música manteniendo su organización y lógica propias, y que esta traducción sonora puede convertirse en una nueva vía de acceso al conocimiento científico. Dicho de otro modo: hay patrones en el genoma que son difíciles de ver en una pantalla llena de números, pero que quizás se vuelven perceptibles al oído.

El proyecto también parte de una premisa fascinante: la musicalidad humana está parcialmente condicionada por factores genéticos y epigenéticos, con una heredabilidad estimada entre el 40% y el 70%. En cierta forma, la música ya estaba en nuestros genes antes de que HÉLIX la sacara a la luz.

Una nueva forma de divulgar ciencia

Lo que propone HÉLIX tiene implicancias que van más allá del ámbito estético. Si los datos científicos pueden comunicarse a través del sonido, se abre la puerta para acercar la investigación biomédica a personas que no leen artículos ni entienden los gráficos de secuenciación genética. La ciencia, en este caso, se vuelve literalmente audible.

El proyecto se sitúa en la intersección entre la genómica, la inteligencia artificial, la música y las humanidades, y abre nuevas vías para interpretar, comunicar y experimentar con la información científica.

 

En Hygea Librería creemos que divulgar la ciencia también es una forma de democratizarla. Y proyectos como HÉLIX nos recuerdan que a veces, para entender algo complejo, basta con aprender a escucharlo.

 

Créditos: esta nota fue elaborada con base en una noticia publicada en NCYT el día 24 de julio del 2026. 

Fotografía: UB / Sónar + D.

 

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