El hígado graso es una de las enfermedades más frecuentes del mundo y, sin embargo, sigue siendo profundamente subestimada. Afecta a aproximadamente el 30% de los adultos a nivel global y, en muchos casos, avanza en silencio durante años, sin síntomas evidentes. Ahora, científicos del CONICET lograron un avance que podría cambiar la manera en que se diagnostica y trata esta enfermedad.
¿Qué es el hígado graso y por qué es importante detectarlo a tiempo?
El hígado graso —técnicamente, esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica o MASLD— se produce cuando el hígado acumula grasa de forma anormal. Suele asociarse con obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y alteraciones en los niveles de grasas en la sangre. En muchos casos es leve y controlable, pero en otros puede progresar a formas más graves que afectan no solo al hígado sino también al corazón, aumentan el riesgo de cáncer y pueden comprometer seriamente la vida.
Hasta ahora, el problema era que los médicos evaluaban la enfermedad mirando el daño en el hígado: cuánta grasa había acumulada y qué grado de fibrosis presentaba. Ese enfoque perdía de vista algo fundamental: no todos los hígados grasos son iguales, y algunos subtipos son mucho más peligrosos que otros.
El nuevo enfoque: medir proteínas en sangre para anticipar el riesgo
El equipo liderado por Silvia Sookoian y Carlos Pirola, investigadores del CONICET en el Centro de Investigación Traslacional en Salud (CENITRES) de la Universidad Maimónides, junto con Luis Diambra del CENEXA (CONICET-UNLP), analizó miles de proteínas presentes en la sangre de pacientes con hígado graso mediante una técnica de proteómica. Los resultados fueron validados con datos de casi 500.000 personas del Biobanco del Reino Unido, con un seguimiento de más de 15 años.
Lo que encontraron fue que el hígado graso no es una sola enfermedad, sino un conjunto de subtipos moleculares con trayectorias muy distintas. Algunos evolucionan de manera leve; otros derivan en complicaciones cardiovasculares graves y en tumores de alta mortalidad.
A partir de ese hallazgo, desarrollaron el índice PS4, una herramienta basada en los niveles de cuatro proteínas específicas medibles en un análisis de sangre de rutina. Este índice no solo identifica a qué subtipo pertenece cada paciente, sino que también predice con mayor precisión su riesgo sistémico que los métodos tradicionales.
Un hallazgo adicional: la enfermedad no es igual en hombres y mujeres
Uno de los descubrimientos más llamativos del estudio se refiere a las diferencias entre los sexos. La fibrosis hepática avanzada se observó en el 50% de las mujeres y en el 20% de los hombres en los grupos de mayor riesgo. Incluso se identificó un subgrupo de alto riesgo conformado exclusivamente por mujeres. Esto, según los investigadores, obliga a replantear los modelos de diagnóstico e incorporar de manera obligatoria la perspectiva del sexo biológico.
El estudio fue publicado en GUT, la revista de la Sociedad Británica de Gastroenterología, una de las publicaciones más prestigiosas de la especialidad.
Ciencia argentina al servicio de la medicina personalizada
Este trabajo es un ejemplo concreto de hacia dónde va la medicina moderna: del diagnóstico genérico al diagnóstico personalizado, de tratar síntomas a identificar perfiles de riesgo individuales antes de que la enfermedad se agrave. Y todo a partir de algo tan accesible como un análisis de sangre.
Créditos: la nota se elaboró a partir de la noticia publicada en CONICET San Luis el 7 de septiembre de 2026.
Imagen: VSRao en Piaxabay.
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